09 enero 2009

El Cuadernito VIII

Después de crear el ambiente perfecto, consistente en una botella de cabernet, una silla cómoda, un paquete de los cigarrillos que me trajo Olga Sibuén de su viaje a Cuba y mi confiable máquina de escribir Remington; la hoja sigue estando en blanco y parece estar sentada ahí, en el rodillo de la máquina, aburrida. No es la única.

No estoy acostumbrado al bloqueo de escritor. Dejando de lado “Casimir de angora” (mi primer novela) mis dos siguientes novelas salieron con mucha naturalidad. Son demasiadas presiones, está la editora que no me deja en paz, las promociones, los adelantos, los críticos. Casi extraño cuando mi principal preocupación era el dinero.

“El dinero es redondo para que rode” recuerdo por una extraña asociación de ideas ¿Quién decía eso?, ¿mi tío Julio? No, mi tío Renato, es verdad, mi tío Renato ¡Qué gran tipo!, todo un bohemio, ¿cómo era esa otra que decía? ¡Ah sí! “Hay que tener lo que se deba aunque se deba lo que se tenga.” ¡Ja!

La idea me pega en la cabeza y me baja por el estómago. Es mejor ir temprano a dormir. Mañana empieza mi investigación. ¡Y pensar que, por un momento, consideré escribir una secuela de mi primer novela! ¡Ja!

1 comentario:

Fraga dijo...

sublime compa!!!!!

se me antojaron esos cigarros cubanos ay!

y una maquina de escribir remigton huy es una joya!!!!

la hoja en blanco la hoja en blanco... el eterno dilema...