13 marzo 2008

Zeferino


A pesar de ser uno de los mejores y más eficientes asesinos a sueldo, Zeferino consideraba su verdadera vocación la cata de cigarros cubanos.

Antes de ver a un cliente, Zeferino teñía su gran bigote para disimular la marca amarillenta que le dejaba su execrable vicio.

¡Le avergonzaba tanto!

1 comentario:

Samolo- Manuel A. Molohua Hernández dijo...

No cabe duda que los asesinos a sueldo siempre son quien menos te lo esperas...

Me encanta como creas historias con los dibujos